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miércoles, 9 de enero de 2013

¿Una señal del destino?


Ya se que el título parece una canción de Malú, pero no. ¿Sabéis esos momentos que estáis medio dormidos en la cama y de repente tenéis una especie de epifanía sobre un tema que os preocupa? ¿O un pensamiento meridianamente claro? Pues anoche me pasó eso. Pero mejor que os cuente desde el principio, porque tendréis curiosidad sobre qué pasó con la familia con la que iba a tener la entrevista.

Nada. Eso es lo que pasó. Me escribían como si yo fuese su única candidata y como si, a menos que algo extremo ocurriese, me fueran a coger a mí. Se suponía que íbamos a hablar por Skype el viernes, pero ese mismo día por la tarde me escribieron que no se habían acordado de que el padre no estaría en casa y que si podíamos hablar el sábado, les dije que por supuesto y no volví a saber de ellos más.

La cuestión es que yo tenía un plan. Iba a buscar una familia hasta el día 13, que tengo el avión, y en el extremo e improbable caso de que no la encontrara, me quedaría unos días en casa de una amiga y buscaría trabajo desde allí. Al principio, después del incidente que la familia en la que estaba, pensé que tal vez sería mejor que me dejase de rollos y buscase trabajo, pero desde España es mucho más fácil buscar de au pair y, para estar sólo unos meses, hay que reconocer que es muy cómodo: te dan alojamiento, comida, dinero... Pensareis que he sido una ingenua, ya que la primera vez que busqué familia tardé mucho en encontrarla, pero pensé que con experiencia todo iría más rápido, a parte de haber visto otras chicas en mi situación que se recolocaban sin problemas. El asunto es que había puesto demasiadas esperanzas, todas, diría yo, en esta familia de Londres. Les di un plazo más que razonable, negándome a reconocer que fueran tan desconsiderados como para "dejarme tirada" sin escribirme un par de líneas diciendo que ya no estaban interesados. Pero ayer ya decidí enfrentarme a la realidad: si no sabía de ellos desde hacía cuatro días, ya no iba a saber de ellos más. Por si esto fuera poco, las últimas 6 solicitudes que he mandado a las familias no las han leído, creía que mi cuenta de aupair-world podía estar mal pero parece ser que todo funciona correctamente. Así que ayer ya me permití que me diese el bajón. 

Además de esto, por la noche me puse en contacto con la chica que iba a acogerme, para que se asegurara de que a sus hosts no les importaba. Bueno, pues si les importa, así que, en realidad, quedan 5 días para mi vuelo y no tengo ningún sitio adonde ir. Y sinceramente, ayer me planteé muy seriamente mandarlo todo a la mierda y quedarme en España. Cuando me fui a dormir, en esos momentos en los que no estás ni del todo despierta ni del todo dormida me pregunté a mi misma si esto no será una señal. Yo no soy religiosa ni muy espiritual, pero la mala suerte que he tenido desde que aterricé en Reino Unido no se la deseo a nadie. ¿No será que es la vida intentando decirme que no debería ser au pair? ¿Qué no es mi destino, que debería buscarme otra cosa? Así que me planteé que tampoco sería tanto drama buscar piso y trabajo. Tiene sus riesgos, claro, puede que me gaste mis ahorros pagando un piso para luego no encontrar trabajo. Y la pereza que da, sobre todo para alguien tan desastre como yo. Conclusión: estoy hecha un lío. 

A lo mejor, como me dice una amiga, cuando unas cuantas cosas te salen mal seguidas te crees que el mundo está en tu contra pero no es así. Fuera como fuese, no quiero rendirme, se supone que este era mi año para vivir una experiencia en el extranjero y, aunque aun no se exactamente cómo me las voy a arreglar, no tengo intención de darme por vencida. A tiempo de volver a casa a lamerme las heridas ya estoy. Así que me despido con la situación un poco en el aire y sin saber qué será de mí, pero un poco más realista/optimista que ayer. ¡Un besito corazones!

domingo, 30 de diciembre de 2012

Zona cero

Aquí me lanzo con la que, a menos que surja algo imprevisto, es la última entrada del año. Parece hasta poético que, a punto de terminar este 2012, yo estoy casi donde empecé, buscando de nuevo familia y con los nervios a flor de piel. Pero ya sabéis que un final sólo es un nuevo comienzo, y espero que el nuevo año me traiga una nueva experiencia con una familia con la que encaje mejor.

Pero he de dejar claro que no estoy exactamente como empecé, ahora tengo muchas más oportunidades y más experiencia, lo cual es un plus. Para empezar, ya tengo una red de contactos allí, cosa esencial. Varias personas con los ojos y los oídos bien abiertos por si se topan con algo interesante pueden ser lo más valioso y eficaz a la hora de encontrar una familia. Por otra parte ya me he quitado casi todos los miedos que tenía, ya se a lo que voy, qué me voy a encontrar, como lo voy a afrontar... Y además estoy más abierta a cosas que antes me negaba en rotundo, como por ejemplo a conducir o a cuidar de bebés.

A pesar de esto, hay cosas que no cambian. Sigue habiendo ciertos nervios porque, al fin y al cabo, tienes que empezar de nuevo con otras personas, tienes que conocerlas, adaptarse a sus horarios y a sus costumbres, así que aunque no llegas igual de verde que la primera vez si hay un tiempo de adaptación igualmente. La desesperación de la búsqueda, los nervios de las entrevistas...eso sigue ahí también. Y hay temores que son nuevos, como el de qué ocurre si te vas de nuevo con otra gente y te vuelve a salir mal, si eres tu que no estás hecha para ser au pair, si no deberías quedarte tranquilita en tu casa o no deberías buscarte otro tipo de trabajo. Pero yo desde el primer momento lo tuve claro: para quedarme en mi casa vegetando, sintiéndome inútil y miserable, no me quedo. Además de la experiencia increíble que estaba viviendo y los progresos que estaba haciendo con el inglés. Así que hay que arriesgarse para no perder las cosas maravillosas que estaba disfrutando allí.

La verdad es que, aunque aun no he encontrado nada que me convenza del todo, veo que la cosa se mueve mucho más que la primera vez que busqué familia, así que no pierdo la esperanza. Por lo demás, estoy disfrutando este tiempo extra con mi familia y amigos y recuperando a base de turrón los kilos que perdí en Inglaterra. Mi mayor duda existencial es el hecho de que hace semanas que tengo comprado un vuelo para el día dos, pero obviamente ya no es necesario que me vuelva tan pronto, y tengo que cambiarlo de fecha, pero, ¿para cuando?

Os dejo con la esperanza de que, la próxima vez que os escriba, sea para contaros que ya encontré algo fantástico y tengo fecha fija para volver. Yo me mantengo positiva.


¡FELIZ NOCHEVIEJA Y PRÓSPERO 2013!


lunes, 24 de diciembre de 2012

A otra cosa mariposa

Supongo que habréis notado mi ausencia, pero han sido unos días muy agitados y difíciles que han derivado en la finalización de mi relación laboral y personal con la familia. ¿Qué ha pasado? ¿No era todo buen rollo y felicidad en el último post? La intención estaba ahí, pero cuando algo no funciona, no funciona, y no tiene sentido ninguno aguantar por orgullo, por comodidad, por cualquiera que sean los motivos.

Pero mejor que me explique. Lo que seguís mi blog con cierta regularidad sabéis que estaba teniendo ciertas dudas y problemillas con la familia y el área en el que vivía: la actitud de E., los detalles feos de mis hosts, las dificultades a la hora de salir del pueblo a determinadas horas. Hacia las semanas de la visita de J. estuve a punto de hablar muy seriamente con la familia, pero finalmente, después de muchas lágrimas, muchas conversaciones con personas que me quieren y muchas frases del tipo "pues si tan mal estás allí busca otra cosa" decidí no tomar ninguna decisión drástica antes de Navidad y, como os comuniqué en el último post, intentarlo con todas mis ganas.

Pero cuando vives y tienes que ver cada día a unas personas con las que realmente no has conectado llega un momento en que la presión tiene que salir por algún sitio. El miércoles pasado S. (la madre) estaba enferma y se quedó en casa. A media mañana estaba colocando los platos limpios cuando me empezó a preguntar si ya había empezado con mis maletas, parecía una cháchara sin más importancia hasta que me soltó "¿Tu quieres volver después de Navidad?". Uy...malo. Con  cara de "no se muy bien como va a acabar esto" me volví y le dije "VOY a volver después de Navidad". Y ella "Ya, pero... ¿QUIERES?" Y que coño, no, no quería. Empecé diciéndole que si que volvía pero que había que trabajar mucho con las niñas y acabé diciéndole, con lágrimas en los ojos y guiada por su propia sugerencia, que si, que me tomaría el día para pensarme si me volvía o no, pero más con el no en la cabeza que con el sí. ¿Qué ocurrió entre medias de esa conversación? Pues muchas cosas. Ella me echó muchas cosas en cara que no me parecieron nada justas, lo extraño es que nada de lo que me dijo estaba relacionado con la calidad de mi trabajo, si acaso que ella no veía la conexión y el cariño entre las niñas y yo que debería de haber después de 10 semanas cuidándolas. Pero la mayoría de las cosas estaban relacionadas con mi tiempo libre: que desaparezco en cuanto ellos llegan a casa (cosa que no es verdad, siempre me quedo por allí por si me necesitan y les repetí hasta la saciedad que me lo dijeran si necesitaban algo), que estoy siempre metida en mi habitación, que nunca me reúno con ellos para hacer nada en la casa (como que el día que hubo un apagón y no bajé con ellos a hacer nada al salón con la chimenea), que hay días que no me ven en todo el día y que parece que espero a que ellos hayan cenado para bajar a cenar yo. 

Vale, esa es su versión de la historia. La mía es que me están reclamando una cercanía que no me ofrecen a mi, que no entienden que provengo de otra cultura en la que no cenamos a las 6 de la tarde, que paso de las 7 de la mañana a las 5 y pico de la tarde con las niñas y que necesito mi tiempo y mi espacio cuando ellos llegan, a pesar de no haberles negado nunca a las niñas mi atención cuando me la han reclamado, y que ellos ni nunca me invitan a ir a ninguna parte cuando salen (así que no entiendo que se quejen de que no hago nada con ellos...¿nada en la casa?) y nunca, nunca han hecho prácticamente nada por mi, ni tener un detalle ni ayudarme con nada (buscando la bici, los cursos de inglés, poniéndome en mi habitación una tele que no usan para nada y que está guardada debajo de MI cama...), nada a parte de pagarme regularmente. Así que no entiendo nada. Si me estuviesen reclamando una negligencia en mi trabajo podría entenderlo, pero no voy a cambiar mi forma de ser, mi forma de disfrutar de mi ocio, por su capricho. No paraba de repetirme que no me sienten como parte de su familia, ¿pero no te das cuenta de que no soy parte de tu familia

Así que después de un día muy duro, de consuelos, cafés, conversaciones, decisiones, sentimientos de fracaso y de tristeza, aquí estoy, en España y sin ningún lugar al que volver en Inglaterra. Esa noche les comuniqué que después de todas mis dudas, aquella conversación fue el empujón que necesitaba para tomar mi decisión, y que no iba a volver. Todo fue muy civilizado, amable y polite, ellos me agradecieron que lo intentase y yo que me dieran la oportunidad. Pero cuando me di cuenta de que había tomado la decisión correcta fue al día siguiente. Antes de que las niñas se fueran a la escuela fui a hablar con ellas. Les puse la televisión en silencio, me senté en frente de ellas y les dije que no iba a volver después de Navidad, pero que iba a ir a la casa una au pair genial y simpática que las querría mucho, y que me tenían que prometer que se iban a portar muy muy bien con ella. Su respuesta "Ok" y gestos evasivos con la cabeza para seguir viendo la tele. Pues nada, o yo soy una au pair terrible o de verdad tenía que salir de esa casa (o ambas...).

Pero tengo la firme intención de volver, no se si como au pair o para buscar trabajo, pero voy a volver. Tan firme es mi intención que mi maleta grande con casi todas mis cosas mundanas sigue allí. Pero por ahora estoy disfrutando de un tiempo bien merecido con mi familia. Siento que este post no es de muy buena calidad, pero no tengo mucho tiempo con el trajín navideño para escribir algo como dios manda, sólo quería comunicaros este gran cambio en los acontecimientos. Os mantendré al tanto de las novedades. Pero ahora...

QUE DISFRUTEIS DE LA NOCHEBUENA, Y ¡FELIZ NAVIDAD!


P.D.: La familia está buscando au pair, obviamente. Que yo no me adaptase no quiere decir que otra persona que sea más afín a ellos no vaya a ser feliz allí. Si alguien quiere intentarlo por favor, que deje un comentario y buscaré la manera de ponerme en contacto. Yo prometo estar siempre disponible para ayudar en todo lo posible. Por otro lado, si alguien tiene información sobre alguna familia que busque au pair o alguna oportunidad laboral le agradecería que me lo dijese. Este blog NO se acaba aquí, no os vais a librar de mi. Esta es sólo otra parte del camino, otra cosa que te puede suceder si te vas de au pair, y que incluso estoy contenta de que me haya pasado porque ahora puedo ofrecer una perspectiva de esta experiencia. Mucha gente va con miedo "¿Y si no me va bien con la familia?". Bueno, pues ya podéis ver que si no os va bien con la familia no es el fin del mundo ni muchísimo menos. Y ahora, a disfrutar de la comida de Navidad. ¡Un besito corazones!