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lunes, 11 de febrero de 2013

Alicia en el país de las maravillas

Dios, ¡estaba deseando tener un motivo para utilizar ese título! Y es que si hace un tiempo os conté las rarezas y pecados de estos pequeños y extraños amiguitos ingleses (malos trasportes públicos, peor conducción, poca iluminación de las calles, etc.), ahora creo que estoy lo suficientemente a gusto en este país como para hacer una recopilación de las pequeñas maravillas que me he ido encontrando y que sin duda echaré un poco de menos cuando vuelva a España (aunque con una caña y una tapita de jamón seguro que se me pasa la tontería). Vamos allá.

El auténtico país de las maravillas: O de las chorraditas, como digo yo. Aquí puedes encontrar absolutamente cualquier cosa que busques, e incluso puedes encontrar cosas que no sabías que querías hasta que las viste, porque a lo mejor no sabías ni que existían. Les encantan las postales, mandan postales para absolutamente todo, y en cada calle hay mínimo un par de tiendas dedicadas exclusivamente a la venta de postales. Casi todo es, en general, bastante más caro que en España, pero sin embargo aquí existen las "tiendas a 1 pound", que se ríen de nuestros "todo a cien". En las tiendas de todo a un pound puedes comprar desde comida, hasta champús, gel de baño, utensilios de cocina, libros, dvds, material de papelería... Todo de buenas marcas (marcas conocidas, mejor dicho) y todo a un pound o menos. Lo que también hay por todas partes son tiendas caritativas, que venden cosas que hacen ellos mismos, o que otros donan por muy poco precio.

La cultura de la bicicleta: Aunque no creo que todas las ciudades tengan este superávit de bicis que tiene Cambridge, y aunque intentar ir por Londres con una bici sea un suicidio, si que tienen más cultura de ir en bici que nosotros, a pesar de su clima infernal. Cambridge está lleno de bicis, en cada farola, verja, hierrito que te encuentres hay una bicicleta aparcada. Hay mucho carril-bici y los coches respetan bastante. Yo soy una conductora de bicis loca, me salto las señales, me meto lo mismo por aceras que por carreteras... pero da lo mismo. Aquí si un coche se tiene que parar por una bici, se para, y ni te pita ni te dice cosas groseras. Intenta hacer eso en España (si te atreves). Y a parte del hecho de que al haber tantas bicis, hay muchos robos, como el que sufrí yo, puedes comprar una bicicleta de segunda mano rápidamente y barata (que será robada a alguna pringada como yo pero así es la vida). Yo es en Inglaterra donde he descubierto que me encantan las bicis y moverme en ellas, y me va a dar mucha pena volver a casa y no poder hacerlo allí.

Libros, libros everywhere: Aquí puedes comprar libros muchísimo más baratos que en España. En las tiendas caritativas que he comentado y en los mercados, los encuentras de segunda mano por nada de precio. Yo he llegado a comprarme libros por 40 peniques.Pero si los quieres nuevos, en las librerías los hay realmente baratos. Aquí hay una cadena de librerías llamada Waterstones en la que puedes encontrar de todo, y los precios de los libros (aunque también hay de todo en cuestión de precios) ronda los 8-10 pounds. La calidad de las ediciones es la que es, pero para gente joven como yo es el paraíso. Si no me he comprado ya la mitad de la tienda es porque a ver como me llevo todos esos libros a España luego...

Los espacios verdes: Henham sería un asco de pueblucho en medio de la nada, si, pero era uno de los sitios más hermosos que he visto en mi vida. Cambridge es una ciudad, así que no tiene el mismo encanto rural, pero se cuidan mucho de tener y disfrutar grandes parques y zonas de paseo. Yo vivo muy cerca de Jesus Green, que a pesar de ser enorme no es ni el más grande de la ciudad. Todo colindante al río  lo que crea unos paisajes preciosos. La verdad es que ahora en invierno da mucha rabia tener esos parques y no poder disfrutarlos, pero esperemos que la primavera haga pronto acto de presencia.

Los dulces: Con razón hay tanta obesidad. Además de que comen fatal, aquí hacen y venden unos dulces con una pinta irresistible, que saben igual de irresistible. Los muffins, los cupcakes, los cakes, las chuches, los chocolates... Yo me salvo un poco porque siempre he sido más de salado, pero he de reconocer que de vez en cuando algo cae, porque es imposible no comer.

Y hasta aquí. Seguro que alguna cosuca más se me ocurriría, pero también se me ocurren muchas cosas de las que quejarme, como que el sábado salí y tuve que pagar 8 pounds sólo por entrar a un bar. Y eso no mola, no mola nada. Pero aquí seguimos y habrá que pensar en las cosas buenas, ¿no? En las que ya no podremos disfrutar cuando nos volvamos. Y por ahora nos queda enfrentarnos a esta semana que empieza, que para mi se presenta complicada: mi host está en el hospital, las niñas con la tía, los abuelos vuelven antes de su viaje, es el half term y no hay cole... Así que no se que va a ocurrir esta semana, ¡y miedo me da preguntar! Pero cuando nos queramos dar cuenta es domingo otra vez y otra semana se ha ido volando. Que os sea leve chiquitines.

martes, 29 de enero de 2013

Una serie de catastróficas desdichas 3.0

Yo que ya pensaba que me habían quitado el mal de ojo, que desde que llegué a Cambridge todo eran alegrías. Pero no, el destino me la estaba guardando para atacarme con todo su arsenal esta semana.

Ayer se suponía que tenía que ir a hacer el test de nivel para ver en qué clase me ponen en el curso de inglés. Así que fu a salir yo tan alegremente de mi casa por la mañana, miro hacia el lugar donde amarro la bici y... aire. No hay más que aire. Aire y el candado perfectamente cortado a la mitad y dejado en la verja. Mi cara debió de ser épica, porque no me creo que todo el mundo deje su bici amarrada en la calle por la noche, algunos simplemente puesta contra a pared, y van a robar la mía, que ni siquiera es mía  Estupenda manera de celebrar mis dos semanas con la familia. Eso si, también os diré que mi hostmum se ha portado genial conmigo, me ofrecí a comprar otra, y ella se negó en redondo, que no era mi culpa, que me compraba otra... Así que genial.

Así que nada, yo sin bici y con el disgustazo eché a andar para el College, medio corriendo porque no me esperaba tener que ir andando e iba con el tiempo más que justo. Cuando llegué al aula que me habían dicho le comenté a la mujer que estaba allí que tenía cita para el test de nivel. Y ella "¿Hoy? ¿Estás segura?" Y yo en plan "Si, si, que me lo enviasteis al correo, si quieres te lo busco con el teléfono y te lo enseño". Y de nuevo la mujer como "No no, será". Pero aun así lo busqué para asegurarme, y efectivamente, estaba equivocada, era el miércoles. Así que ya me veis roja como un tomate diciéndole a la mujer que me perdonara que me había equivocado. Obviamente no le puedo atribuir esto a la mala suerte sino a mi cabeza de chorlito, pero aun así me pateé más de una hora para nada.

Por si no fuera bastante, hace como una semana, supongo que por haber estado andando bastante por el hielo y la nieve, me empezó a doler un pie. Me dolía mucho, a ratos pisar era una tortura, pero lo dejé estar pensando que sería una contractura y que con el tiempo se me pasaría. Parecía que efectivamente, aunque no se me pasaba, me dolía menos, pero hoy ya me he despertado con un dolor tremendo y la zona donde me duele muy roja, así que ya no me queda otra que ir al médico. Pero no puedo dejar de trabajar, y estoy sin bici, teniendo que andar a todas partes y con un dolor horrible. Esta noche le preguntaré a mi host que como hago para ir al médico, y dónde, pero me da rabia porque con lo ocupada que ella está y lo bien que se porta conmigo, entre lo de la bici y el médico esta semana en vez de ser una ayuda para ella estoy siendo una preocupación. Pero bueno son cosas que pasan y se que ella lo verá de la misma manera. Ir al médico en Inglaterra, otra experiencia nueva para el bote.

Pero la gente empieza a mirarme raro y a decirme "Pero qué mala suerte tienes, ¿no?" Um... ya, gracias por decirme lo evidente. 

Con respecto al trabajo, las cosas siguen tranquilas. A veces me desespero porque las niñas se aburren y no se ya que proponerlas para hacer, ¡qué poca imaginación tengo! Y seguimos conociéndonos, tanteándonos, ellas a ver hasta donde me pueden torear y yo a ver hasta donde las puedo mantener firmes sin que me aborrezcan. Hoy la madre está llegando pronto a casa, así que está siendo una semana light, a ver si el finde se las lleva por fin el padre y yo puedo reposar este pie pocho (me da que nada de fiesta esta semana).

Poco más os cuento. J. no viene hasta el 1 de marzo, cada vez que pienso que quedan más de 4 semanas me dan ganas de tirarme de un puente. Pero viene 10 días, así que la espera merecerá la pena. Este va a ser el periodo más largo que estemos sin vernos hasta ahora, 6 semanas y media, así que si no me corto las venas durante la espera ya se que me pueden echar encima lo que sea. Y aquí lo dejo de momento, deseándoos una estupenda semana. ¡Sed buenos!

viernes, 18 de enero de 2013

Cambio radical

Nota aclaratoria: Parece ser que ha habido cierta confusión acerca de con quien vivo. Cuando en la anterior entrada puse: El trabajo tiene una peculiaridad, y es que no viviría con ella y las niñas (es mamá divorciada), sino con el padre de ella y la novia del mismo, lo que quería decir que vivo con el padre de la madre de las niñas, es decir, con el abuelo de las niñas, y con la novia del abuelo. Se que esto ha dado pie a confusiones y que algunos habéis interpretado que vivo con el padre de las niñas, pero eso si que hubiese sido realmente peculiar...

Iba a titular a estar entrada "Queen of tragedy", por lo melodramático de la última entrada, pero creo que dado el tema del que voy a hablar este título es más apropiado. Realmente no sobreactúo ni exagero las cosas, soy una persona que siente las emociones con mucha intensidad, de manera que cuando estoy bien estoy genial y no me acuerdo de los ratos en los que estoy de bajón, pero también al contrario, cuando estoy mal estoy echa polvo y no consigo recordar por qué estoy aquí ni por qué estaba tan ansiosa por regresar. Volver a encontrarte sola en una ciudad nueva cuando ya habías hecho amigos con los que estabas encantada, y el pánico de que te vuelva a tocar una familia "mala" no ayudan nada tampoco. Afortunadamente el ser humano tiene una gran capacidad de adaptación y al final nos acabamos acomodando a todo.

Si incluso pude "acostumbrarme" a estar en aquella casa de locos de Henham, como no iba a acabar estando a gusto aquí, y mucho más rápido como podéis ver. Ahora con todo en perspectiva puedo ver lo explotada y mal que me trataban en la otra casa, pero no contenta con esto, el martes tuve una conversación muy interesante que le echó más leña al fuego. Por la noche fui a una quedada que hacen todos los martes las au pairs de Cambridge y alrededores, y finalmente pude conocer a R.M., la au pair que estuvo con la familia de Henham antes que yo. A parte de compartir cotilleos salió uno asunto que me dejó flipando y me hizo sentirme afortunada de haber cambiado de familia. Resulta que cuando R.M. trabajó con ellos, ellos tenían a una limpiadora para la casa, pero no era muy buena, así que R.M. se ofreció a hacerlo ella si, obviamente, la pagaban extra el mismo dinero que le pagaban a la limpiadora. Y resulta que yo lo estaba haciendo también sin que me pagaran nada extra... unbelievable. ¿Cómo alguien que está podrido de dinero, que se puede permitir de sobra tener a una limpiadora, o al menos pagarle algo extra a la au pair por el cleaning, puede ser tan rata? Así que aquí va mi consejo: APRENDED DE MIS ERRORES Y NO DEJÉIS QUE OS EXPLOTEN. Porque anda, mira que a mi no se me caen los anillos y no me importa trabajar, limpiar, sonar mocos, limpiar culos... pero el colmo de los colmos es que te estén sangrando y encima te miren todo el día por encima del hombro o te echen en cara como disfrutas de tu tiempo libre. Pero en fin, eso se quedó en el pasado, ahora más que nunca le he dado carpetazo a esa familia.

Y he de reconocer que, sin embargo, no tengo más que buenas palabras para con esta nueva familia. El trabajo es exactamente lo que se me dijo, recoger a las niñas 3 veces por semana y estar con ellas, jugar, llevarlas a las actividades, hacerles la cena, bañarlas y dejarlas preparadas para la cama si la madre llega tarde. Aunque el martes estuve en la casa echando una mano, el miércoles ya comencé por mi cuenta, y la verdad es que estar con ellas no sólo no es ninguna tortura como con las otras niñas, sino que me gusta. Son un poco trasto y a veces hay que ponerlas un par de minutos en el rincón para que se calmen, porque se ponen a dar voces y a catunarse de lo lindo, pero son cariñosas y dulces conmigo y no me faltan al respeto, se las puede dar una abrazo y un beso sin que se aparten y te pongan mala cara...son niñas, normales y corrientes, ¡por fin! Pues lo dicho, que el miércoles tampoco es que hiciera nada del otro mundo. No se me pide que limpie, sólo que lo tenga todo recogido, así que fregué cacharros, puse platos en el lavavajillas, doblé la ropa seca y puse a secar la que estaba en la lavadora, mandé a las niñas a recoger sus cuartos, no se, cosas muy light, y sin embargo cuando llegó la madre todo fueron palabras de agradecimiento y de que estaba haciendo un gran trabajo. Incluso se ofreció a pedirme un taxi para volver a casa porque hacía mucho frío. Así que ya veis, no hay color.

Y con respecto a los abuelos y la convivencia en su casa, es un placer no vivir con las niñas y poder desconectar auténticamente de tu trabajo en tu tiempo libre. Los abuelos son los compañeros de piso ideales, desayunamos juntos si coincidimos, me dejan comida hecha si hacen de más, se van a hacer su vida... Realmente ahora si que me sale del corazón quedarme charlando con ellos en la cocina o ver juntos la tele si coincide. El otro día fueron a comprar y me preguntaron que qué quería que comprasen para mi. Son pequeñas cosas pero que todas juntas hacen que, al menos de momento, todo sea completamente distinto. Otras cosas que han resultado ser una mejora sustancial es que tengo wi-fi, televisión y DVD en mi habitación, una bici monísima con cestita de la que estoy enamorada (de la bici, no de la cesta XD), que no tengo que madrugar (hoy sí que las nenas se quedaron aquí, pero por regla general no)... Y para más inri, los abuelos se van hoy y tengo la casa para mi tres semanas y media, aunque reconozco que no me gusta vivir sola y que les voy a echar bastante de menos.

¡Así que ya veis! Ahora mi preocupación es que tengo mucho tiempo libre y nada que hacer con él, y creo que, de tener una preocupación, esa es la mejor que puedes tener. Vuelvo a estar ilusionada otra vez y con el pensamiento de que esta vez va a funcionar bien. Tal vez me estoy precipitando y algo salga mal, nunca se sabe, pero bueno, también me puede caer un tiesto en la cabeza y morirme mañana, no se puede vivir constantemente preocupada de que qué saldrá mal. A veces pienso que me he quedado un poco traumatizada con la experiencia con la otra familia y por eso estoy un poco cardíaca y a la que salta, pero espero que a medida que vaya viendo que todo marcha correctamente me vaya relajando.

¿Veis como no soy una persona tan amargada y negativa? ¿Veis como era la otra familia que me estaba chupando mi energía vital? Así que voy a disfrutar de la suerte que he tenido esta vez, que no debería ser suerte, debería ser siempre así, que no somos criadas ni mulas de carga, ni supernanny, y que somos personas con sentimientos que agradecen un poco de calidez y cariño. Con esta reflexión os dejo preparaditos para entrar en el fin de semana, ¡hurra! 

lunes, 10 de diciembre de 2012

Energía positiva

Happy Monday!

La Navidad se acerca y cada vez vemos el momento de ir a casa a hincharnos a comer más próximo, así que aunque los lunes siempre son una putada vamos a afrontar este con esa idea de nuestro hogar en la cabeza.

Y es que ya os dije en el anterior post que me hacía falta más energía positiva. Por eso os he tenido abandonados, porque si no escribo para quejarme no se qué escribir jaja. Lo cierto es que la semana pasada estuvo movidita, el miércoles nevó y mi hostmother se la pegó con el coche, así que ha estado media semana trabajando desde casa y monopolizando el ordenador. Ella está perfectamente, excepto por el susto.

Esta claro que hay cosas que, en general, a casi todos nos parecen negativas. Por ejemplo, al 99,9999% de las personas les parece peor ganar 50 libras que 100 haciendo el mismo trabajo. Pero generalmente un hecho objetivo puede ser positivo o negativo dependiendo del cristal con el que se mire. Así que en este post voy a convertir lo negativo en positivo.

Tengo que arriesgarme a morir con una bici loca a la que cada día le pasa algo en el frío y la lluvia cada vez que quiero tomar un café: No. En realidad estoy moldeándome unas piernas y un culo de modelo, haciendo ejercicio gratis, mejorando mi técnica de montar en bici, que era bastante desastre, y colaborando con el medio ambiente. Además de disfrutar de unas vistas impresionantes del cielo estrellado cada noche.

Tengo que cuidar de una niña psicópata: Si, pero eso me esta haciendo trabajar mi paciencia, estoy explorando los límites de mis capacidades y practicando nuevas técnicas educativas. Igual de esto escribo un tratado sobre psicología infantil y gano un Nobel. No pongais esa cara escéptica, nunca se sabe!

Estoy aislada del mundo sin ordenador propio: Si, lo estoy, pero eso me está dando una enorme cantidad de tiempo libre para hacer cosas útiles con mi vida, como leer, estudiar inglés, dormir, ver la televisión (con lo que practico listening), salir a tomar algo con la gente, ir al cine...

La familia a veces es "fria" conmigo: Lo que me da mucha independecia. Nunca están encima de mi que si voy con ellos aquí o allá, me dejan entrar y salir tranquilamente y no me molestan cuando estoy en mi cuarto. De todas formas cada vez son más cercanos.

La comida es una mierda y echo de menos a mis seres queridos: Y esto me esta enseñando a apreciar las cosas buenas de España, y las cosas buenas de mi familia también, que normalmente no los aguanto porque me vuelven loca.

Y no solo hay que transformar lo negativo en positivo, también hay que pensar en las cosas que son intrínsecamente buenas: las personas que estoy conociendo, las experiencias que estoy viviendo, mi horario y el tiempo libre que tengo, las clases de inglés y lo que estoy aprendiendo. Y de nuevo recordar que esto es para unos meses, y no para toda la vida. Así que sí, hay que darse ánimos e ir viviendo y superando día tras día sin preocuparse tanto de qué vendrá mañana.

Os dejo con esta dosis de energía que intenta ser positiva, y me voy a echar una siestecilla antes de recoger a I., que ayer fue un día muy ajetreado con la comida española navideña en Cambridge y hoy estoy pal arrastre (estoy mayor...). Un besito corazones!

jueves, 15 de noviembre de 2012

"Mesversario"

Si, soy como esas horibles parejas que celebran cada vez que hacen un mes juntos, hoy voy a conmemorar por todo lo alto en mi blog que llevo un mes aquí... Y no os podeís imaginar lo orgullosa que estoy de mi misma! Vale, ha sido un mes un poco "tramposo", porque de 31 días he estado 6 en mi casa, pero la cuestión es que un día 15 tal como hoy, a las siete de la tarde hora local aproximada, me planté en este país y en esta casa con dos maletas y un montón de miedos y de ilusiones. Y durante esos primeros días os puedo jurar que estaba convencida de que no haría un mes aquí porque no aguantaría. Pero aquí estoy, y mientras escribo esto pienso que la gente que se va a los pueblos sin luz ni agua potable de África a ayudar a los ninos que no tienen nada pensarán que soy gilipollas por estar orgullosa de algo tan absurdo, pero lo estoy, estoy orgullosa de mi misma.

Recuerdo que los primeros días os contaba lo de bajón que estaba, lo mal que lo estaba pasando, y cuando lo releo me averguenzo un poco de ello, porque no paraba de repetir "si de aquí a un mes no estoy mejor me voy", y sólo llevaba dos días! Como vas a observar las cosas con un poco de objetividad y de perspectiva recién llegada, con un montón de emociones y miedos agolpándose en tu cabeza, teniendo que adaptarte a nuevas rutinas, horarios, costumbres, comidas...? Es que es imposible. Así que por favor, si alguien se quiere venir de au pair, que haga caso de esta entrada y no de las anteriores.

Con respecto a la adaptación, no creo que tenga derecho a decir que estoy plenamente adaptada pero he mejorado mucho. Las horas de la comida son una locura, cada día como a una hora distinta cuando tengo tiempo y hambre, pero al menos recuperé el apetito plenamente. Sigue pareciéndome una insensatez que las tiendas cierren a las 6 y los pubs a las 2 de la maniana, pero irme de fiesta no me voy mucho y tampoco tengo tiempo entre semana para hacer shopping, así que no me afecta. Lo de los transportes es una lucha diaria, hoy después de esperar 15 minutos al autobús lo mandé a la mierda y decidí ir con la bici hasta el tren, para descubrir que habían cancelado el que pensaba coger y tenía que esperar 25 minutos más... Y así cada semana. Y con respecto al idioma... que puedo deciros, aun es un poco desastre, si no ya me hubiese vuelto a mi casa! Pero aunque a veces hay malentendidos y situaciones cómicas, en la casa y fuera de ella debido al idioma, en lo esencial y necesario nos entendemos de sobra.

Acerca de la familia habría muuucho que contar. Quiero explicaros en otra entrada tranquilamente como son y cual es mi relación con cada uno. Creo que las ninas, sobre todo E., a veces se divierten enseniándome inglés y otras veces se desesperan porque no las entiendo. Pero lo que si es una verdad absoluta es que no son la familia más cálida que me podía haber tocado ni las ninas más dóciles y buenas, así que el anio va a consistir en una lucha a muerte cada día porque me obedezcan y hagan las cosas y los padres me apoyen plenamente. Soy consciente y no necesito que me lo diga nadie de que no soy la mejor au pair del mundo, seguro que no estoy ni en el top mil, no odio a los ninios pero no soy como estas personas que tienen toneladas de paciencia y disfrutan jugando con ellos a las casitas, a los médicos, a las batallas. Yo me aburro, para que voy a mentiros después de todo lo que hemos pasado juntos. No vengo aquí porque me gusten los ninios sino porque es la manera más económica de pasar una temporada aquí para aprender inglés. Pero me gusta hacer bien mi trabajo, sea el que sea, y os aseguro que lo estoy haciendo lo mejor que puedo, y sólo aquí he podido descubrir que, aunque creas que tienes poca paciencia, esta tiene la capacidad de estirarse como el chicle hasta límites insospechados.

Aun me queda mucha andadura por delante, vamos, un mes no es nada, así que no quiero ir ahora de que me las se todas. Pero si tuviese que decirle a las futuras au pairs cual es el método para adaptarse lo mas rápidamente posible y empezar a estar a gusto aquí diría que es crearte una rutina, buscar cosas en las que ocupar tu tiempo libre, porque si vas a estar mirando al techo vas a pensar en lo que echas de menos inevitablemente, viajar, explorar, no venir con la idea de ahorrar (porque no lo vas a hacer) y no tener miedo de gastarte el dinero si es para divertirte y aprovechar la experiencia, y sobre todas estas cosas, conocer gente.

Como os digo un mes no es nada, pero he tenido suerte y la oportunidad de conocer mucha gente maravillosa por aquí. V., M., M., P., I., O., y muchos más. Pero sobre todo y todos, Jairo y Lucía. Y no es que no respete su intimidad eh! Es que sus identidades son públicas en su magnífico blog lleno de preciosas fotografías, que os invito a visitar (pinchad sobre sus nombres). Hicieron más que encontrarme una familia. Han mirado por mi desde incluso antes de llegar aquí, y esas cosas no tienen precio y nunca se olvidan. Así que desde aquí lanzo un agradecimiento público a mis "protectores".

Un mes, y los que me quedan aun. Ahora se que si puedo aguantar un mes, puedo con lo que me echen. Pero a partir de ahora ya no se trata de "aguantar", sino de aprender y disfrutar. No os equivoqueis, sigo teniendo mis días de bajón, pero no porque lo esté pasando mal aquí, sino porque en Espania hay muchas cosas que me importan y que anioro y acerca de las que no es tan fácil reponerse, sólo aspirar a aprender a vivir con las ganas de abrazar a mi madre y mis sobrinos y de besar a mi novio, y siempre con la idea de que sólo va a ser un tiempo, y ellos no se van a marchar a ningún sitio, o eso espero! Que más puedo decir, gracias por seguirme todo este tiempo y espero que continueis leyéndome porque aun queda mucho por delante. Un abrazo muy fuerte!

domingo, 28 de octubre de 2012

Popurrí

Hey guys!

Agárrense los machos porque viene una entrada contundente ¡Por fin puedo actualizar desde mi propio ordenador, sin faltas de ortografía y con la ñ! ¡Bien! Seguro (o no) que os estáis preguntando el por qué de mi título ¿Popurrí? Pues he decidido poner hoy este título porque tenía tantos títulos posibles en la cabeza que no podía decidirme por ninguno: “fin de semana”, “primera vez en Cambridge”, “solucionando problemas”, “efectivamente: el ojo del huracán”… Y es que, siendo au pair, un par de días pueden dar para mucho. Pero como diría nuestro amigo Jack, vayamos por partes:

Solucionando problemas: Esto hace referencia a dos cosas, a que he encontrado una manera de poner Internet en mi habitación, y a que por fin tengo bici. Con respecto al Internet, lo que he hecho ha sido comprar una tarjeta prepago en una compañía inglesa llamada three con la que recargando 15 pounds al mes tienes 300 minutos en llamadas a móviles ingleses, 300 mensajes y, esto es lo más importante, Internet ilimitado. Mi móvil, como casi todos los móviles relativamente modernos, se convierte en módem, así que puedo conectarme con el ordenador. Qué maravillosa puede ser a veces la tecnología. Pero como parece que cada solución me conlleva dos nuevos problemas (aburrirme no me aburro…), me ocurren dos cosas. Una es que el cargador de mi móvil hace tiempo que va mal, así que consigo cargar dos rallitas de la batería cada vez y con mucha suerte. La otra es que utilizar el móvil como módem consume mucha batería, así que tengo que tener móvil y ordenador conectados al mismo tiempo a la corriente para poder utilizar el Internet sin interrupciones. Y a parte de que como os digo, el cargador va fatal, sólo tengo un adaptador de corriente, así que o conecto uno, o conecto el otro, hasta que a alguno de los dos se le muere la batería. Menos mal que voy para España el lunes y puedo comprar una regleta, un adaptador, y que me está esperando un móvil nuevo cortesía de Movistar y de los 64 leuros que van a salir de mi bolsillo. Realmente me hubiese salido más barato comprar el mismo móvil aquí y sin las chorradas de los programas de puntos, pero bueno, lo hecho, hecho está. Y con respecto a la bici, pues si, después de un par de semanas de búsqueda, hoy, así de repente, contacté con una chica y quedamos en Cambridge para comprar la bici. Esto lo contaré después, porque ha sido toda una aventura. En fin, yo creía que esto de la bici iba a ser la panacea, pero vamos, nada más lejos de la verdad. Se montar en bici, porque aprendí de pequeña y, como se suele decir, eso nunca se olvida, pero lo hago de pascuas en ramos y no estoy acostumbrada en absoluto, así que la vuelta de la estación de Elsenham a “mi” casa ha sido una paliza buena, y unos 25 o 30 minutos y a ratos bajándome de la bici porque ya no podía más… La suerte me ha sonreído un poquito y, después de haber estado lloviendo todo el día, el rato de la bici ha estado completamente despejado y con luna, por lo que he podido ver bien. Pero habrá otros días en los que lloverá y como aquí no hay ni una tristísima luz en las carreteras, pues tendré que volver de aquella manera y me atropellará un coche o de alguna forma moriré. Pero bueno, supongo que también me tendré que acostumbrar a esto, hacer pierna y echarle valor.

Fin de semana: Este es el segundo fin de semana que paso aquí, y si, me he animado a salir un rato. Pensareis que esto es bueno, y si, lo es, aunque no todo ha sido como yo me esperaba. El viernes no tuve un buen día, estaba exhausta de la semana y me tocaba el cleaning, así que para cuando llegó la tarde estaba más que muerta. Pero había quedado para ir a jugar a los bolos a Bishop’s y, dado que era la primera vez que salía por aquí de noche, pues me apetecía probar. Aun no tenía la bici así que un amigo de M., la otra au pair del pueblo, nos vino a buscar. A mi no me suele gustar montarme en los coches con gente que no conozco, pero si encima conducen como Dani Sordo metido de tripis pues ya para que quiero más. Iba más tensa que la cuerda de una guitarra. Pero si vives en el culo del mundo como yo, a veces tienes que hacer de tripas corazón si quieres salir un rato. En Bishop’s nos reunimos con más gente para jugar unos bolos. Se hicieron rápidamente dos grupos de españoles y no españoles y, aunque se que esto está mal y es lo menos recomendable, para la socialización y para el inglés, estar un rato con españoles y hablar con ellos me “prestó” (va por vosotros, Lucía y Jairo). También escuchar que, quien más y quien menos, tiene sus cosas con sus host families me dio cierta tranquilidad. Los bolos se acabaron, y M., el chico que nos llevaba a casa y otra chica querían irse de fiesta, y los españoles irse a dormir. Así que ahí estaba yo, queriendo ir a dormir también pero sin más remedio que aguantar hasta que el que me devolvía a casa, que ya llevaba dos pintas encima, decidiese irse. Y menos mal que aquí cierra todo a las 2 de la mañana, porque si llega a cerrar a las 4.30 como en España me muero allí mismo, no sólo de agotamiento, sino de lo fuera de lugar que me sentía. Ellos son más jóvenes que yo y están deseando desmadrarse, emborracharse y enrollarse con lo primero que pillan. Yo, irme a la camita. Claro que hay días que me apetece salir como Dios manda, pero cada vez son los menos. Así que allí estaba yo, sintiéndome realmente incómoda, y viendo como el que me tenía que llevar a casa sana y salva, y que ya de sereno conducía como un loco, se metía otras dos pintas entre pecho y espalda. Pero finalmente los bares cerraron, nos fuimos a casa y llegar, llegué. Pero de alguna manera esta salido no me reconfortó, sino que me dejó aun más agotada e inquieta y tuve pesadillas la breve noche que dormí, porque a las 8.30 ya estaba despierta. Nota aparte, aunque me desperté a esa hora, estuve en la cama y leyendo bastante rato, así que salí de la habitación tarde. S, la madre, me dijo que anoche había llegado muy tarde. ¿Muy tarde? ¿Un viernes a las 2.30? Y que a las dos estaban despiertos aun esperándome… Y yo que pensaba que había dejado a mi madre en España, y que los días de “menudas horas de llegar anoche eh” ya se habían pasado. Efectivamente, que los bares cierren a las 2 se me hace extremadamente raro e inquietante. Yo ya soy más tranquila a la hora de salir y no me voy muy tarde a casa, pero que cierren a las 2 provoca situaciones tan siniestras y bizarras como que un “hombre”, por llamarle algo, esté totalmente borracho tirado en el suelo a las 11 de la noche, o que entres en una discoteca a la 1 de la mañana y te encuentres lo que te encontrarías en España en un after a las 8. ¿Y por qué hay tantos tíos solos acechando como si en vez de de fiesta estuvieran de caza? Es siniestro. En conclusión, esto es otro mundo, y hay que adaptarse, con la mentalidad de que dentro de unos meses volveré a España y los bares y la fiesta a las horas “adecuadas” seguirán en su lugar. Lo ocurrido el sábado mejor os lo cuento en el siguiente punto, y el domingo es día de descansar, recuperar fuerzas y hacer babysitting e igual una peli con M.

Primera vez en Cambridge: Hoy, sin comerlo ni beberlo ni planearlo para nada me he plantado en Cambridge. Y ha sido toda una aventura. Todo empezó esta mañana, cuando vi una bici que me interesaba y escribí al vendedor. Un rato después vi que me había respondido, diciéndome que podíamos quedar en Cambridge a las 2. Ya me venía un poco tarde, y estaba por decirle que mejor mañana, pero como mañana no hay bus para ir a la estación, pensé “que narices, pues me voy a Cambridge”, y la dije que a las 16.30 estaría allí. Ya iba con el tiempo justo, porque tenía que coger el bus de las 15.05, para llegar al tren de las 15.22, así que me vestí a toda leche y salí pitando. Que casualidad que, habiendo estado todo el día despejado, justo cuando estaba esperando al autobús en medio de un prado, que es donde para, se pone a llover como si no hubiese mañana. Ahí estaba yo, debajo del chaparrón que parecía la huerfanita Annie. Lo que no fue casualidad fue que el autobús llegase tarde, ya que siempre lo hace. Yo estaba rezando a todos los dioses para que llegase puntual, pero no me hicieron caso. Así que si tenía que llegar a las 15.05 llegó a las 15.15. Yo estaba segura de que perdería el tren, porque encima aun no había ni comprado el billete. El autobús llegó a la estación de tren, crucé corriendo al otro andén, fui a sacar el billete en la máquina, y esta no funcionaba… ¿Por qué a mí, que soy una buena persona? Y vino el tren, y yo no sabía que hacer, si montar sin el billete, si me multarían, si le podría comprar el billete al  revisor. Vi que salía una señora y le pregunté a grito pelado: CAN I BUY THE TICKET IN THE TRAIN!? Yo estaba tan acelerada que sólo me faltó zarandearla de los hombros mientras le gritaba. No se que me dijo, pero me hizo señas para que entrara, así que no sabía, salir, entrar, salir… finalmente me quedé dentro. Todo sudorosa y con cara de trastornada le pregunté a una pareja dentro si había revisor y si podría comprar los billetes, preocupada de que me metieran una multa por no llevar billetes, pero me dijeron que no había revisor, y que creían que podría comprar el billete en la estación de Cambridge. ¿Os viene a la mente la típica gente medio loca que a veces está en los transportes públicos haciendo cosas raras? Pues ayer yo era esa persona. Ya por fin me calmé y me senté, y al llegar a Cambridge, efectivamente, unos hombres con unas maquinas situados en las barreras me dieron el billete de ida y de vuelta, sin multarme ni nada por el estilo. Así que allí estaba, plantada en Cambridge con una vaga idea de adonde iba. Pero no tuvo mucha pérdida, encontré a la chica donde habíamos quedado, me dio la bici, yo la di el dinero, y sin más cada una se fue por su camino. La bici es de montaña y, aunque yo no entiendo absolutamente nada de bicis, parece estar nueva y en buen estado. Y como os digo, con ella volví a casa, así que funcionar, funciona. Después me reuní con Lucía y Jairo y dimos una vuelta, conocí un poco la ciudad, tomamos algo, fuimos al Primark… Las cosas que más me han llamado la atención de Cambridge son la enorme cantidad de bicis que hay, amarradas a cada árbol, poste, farola, verja, cientos y cientos de bicis, y lo prontísimo que cierra todo. Pase que entre semana, que de todas formas yo a las 10 ya estoy soñando con los angelitos, todo cierre pronto, pero que una cafetería cierre un sábado a las 6 y media de la tarde… ¡venga hombre! Siempre me había gustado mucho Inglaterra en general y Londres en particular, pero me he dado cuenta de que no saben vivir la vida. ¡Con lo bien que estaba yo en España, tomándome mis cañas a las 10 de la noche!

Efectivamente: El ojo del huracán: En una entrada anterior comenté que ya podía decir que estaba bien, pero que no sabía si esto sería permanente o si volvería a caer en la tristeza y la angustia. Pues he vuelto a caer. El viernes me levanté fatal, creo que en parte por el cansancio acumulado de la semana y por la perspectiva de tener que hacer el cleaning, que es una paliza. Estaba reventada y sólo tenía ganas de llorar. Y aunque es verdad que a veces tengo momentos así aun, pero se me pasan, el viernes no se me pasó y este nudo en la garganta que se niega a deshacerse parece que se ha instalado y ya no se quiere ir. Debería estar contenta porque me voy mañana a casa y voy a poder traerme un montón de cosas que me harán la vida más agradable, a parte de estar con mi familia, amigos y J. Pero no se por qué, esto en vez de consolarme, me angustia más. La perspectiva de tener que volverme y esta vez ya si, hasta Navidades, me mata. Ya he escuchado todos los consejos habidos y por haber ( y los agradezco de todo corazón): céntrate en las cosas buenas, aprovecha y sal y diviértete, busca cosas para distraerte, no te presiones a ti misma y date tiempo, se fuerte, no pienses tanto en las cosas… Y yo lo intento hacer todo. Puedo intentar centrarme en las cosas buenas, en aprovechar que estoy aquí y disfrutarlo, en centrarme en que no es para siempre, que son unos meses y cuando vuelva todo estará allí, nadie se habrá ido a ninguna parte, puedo intentar no pensar. Pero el nudo que no me deja respirar, los nervios, los ratos de querer llorar, ahí están, y no puedo controlarlos como puedo intentar controlar a mis pensamientos. Igual dos semanas no son suficientes, igual necesito más, igual nunca me adapto y me tengo que volver, quien sabe. No quiero rendirme, pero tampoco pasarlo mal. Así que el plazo son las Navidades: si para Navidad no hay perspectivas de mejora, me vuelvo a casa. Pero también quiero poner los medios para intentar mejorar, intentar relacionarme más, conocer más gente, planear cosas, comer a mis horas aunque no tenga mucho apetito (sigue dándome asco todo). Y dejar que el tiempo pase, sin obsesionarme con los días que quedan para navidad, los meses que quedan para volverme a casa, ni todas esas cosas.

Hoy os habéis comido una entrada de las largas, y si habéis llegado hasta el final, ¡sois unos auténticos campeones! Y os lo agradezco. Os escribiré desde España. Bye!

jueves, 25 de octubre de 2012

Asustada

Hey!

Pues si, asustada y no porque se acerque Halloween precisamente... Os cuento.

Todo empezó con una conversación con M., la otra au pair que vive en mi barrio. Al poco de conocerla, me preguntó que que tal con las ninas. Fue durante los días que tuve aquí a la madre y a la abuela para ayudarme. Le dije que bien, que eran un encanto. Me puso cara rara y me dijo que no era lo que la anterior au pair le había dicho. Bueno, en definitiva no le di más importancia.

Mi relación con M. fue creciendo, normal, somos las únicas dos au pairs del pueblo, y el otro día estuve cenando con ella en su casa. Hice la peor y más desastrosa tortilla de patata que jamás nadie haya hecho, pero muy amablemente me mintió y me dijo que estaba muy buena (en este pueblo nadie tiene una sartén de un tamano normal que no se pegue?). Total, que después de que me dejase utilizar su wifi y de que yo pudiera al fin Skypear un rato, conversamos. Me dijo que había conocido a la anterior au pair y que esta le había dicho que la alivió irse, que los padres eran simpáticos pero que tenian algunas cosillas, y que las ninas eran complicadas y a veces crueles. Esto me dejó un poco más preocupada, emparanoiada diría yo, de hecho dormí fatal dándole vueltas al tema.

El colmo fue cuando esta manana fui a pasar el día con una nanny que trabaja en el pueblo. Es la persona más dulce y encantadora que he conocido jamás, pero no al modo afectado y empalagoso del resto de los ingleses, sino cálida de verdad. Me preguntó que qué tal con las ninias, y le conté un poco por encima, sin profundizar mucho porque soy una bocazas, esta es la verdad, y nunca se sabe a quien le puedes contar qué. Pues resulta que me dice que no me preocupe, que son unas ninas muy difíciles y que lo piensa más gente. Y yo como "Whaaaaat?!".

Y por fin llego a casa y la anterior au pair de las ninas me escribe por el Facebook que sus dos o tres primeros meses fueron muy duros (aunque en honor a la verdad me dijo que fue porque las ninas nunca habían tenido au pair y les costó adaptarse). Pero, tres meses!? Eso es mucho tiempo para adaptarse...

Así que aquí estoy yo, me han contado la historia de miedo más aterradora del mundo y tengo pesadillas. Pero lo irónico es que en realidad, aunque ahora esté emparanoiada con este asunto, no pienso que sean tan malas. Pienso que a los ninos ingleses les educan para ser tranquilos y educados y estas ninas han salido muy espanolas: gritonas e irreverentes. Estoy tan acostumbrada a ninos gritones, salvajes, caprichosos y malencarados que ya no me asusta nada. Y aunque si es verdad que es agotador y que a veces me pongo de mala leche porque sobrellevo mal el cansancio, y pienso "esto en Espana lo arreglaba yo con un buen bofetón en el morro" (en realidad tod palabrería, porque excepto algún azote en el panial nunca he pegado a mis sobrinos ni creo que sea una opción para educar a ninos), pues no creo que sean muy diferentes de los ninos que he conocido en mi vida. Además, aunque esto ya os lo contaré en mi próxima entrada, no es que me pueda quejar de ser la au pair más ocupada del mundo.

Y por ahora esto os cuento. Estoy muy emocionada con mi visita a Espana, y también con ir a tomar algo hoy con otras au pairs, y con ir a jugar a los bolos manana! Incluso creo que estoy en proceso de conseguir una bici. Así que como veis, poco a poco y sin desesperarse, todo se va encarrilando. Y a vosotros os deseo un feliz jueves, el fin de semana ya casi esta aquí, así que keep calm and dance on the table! Un beso enorme!